¡Muy buenas! En primer lugar quiero disculparme por no subir
apenas entradas últimamente, pero es que estoy hasta arriba de curro y no tengo
tiempo para nada.
Y dicho esto, os presento a la banda que hoy traigo. Llevan más
o menos 15 años tocando, pero tan solo han pasado por España en 2002 (Madrid y Bilbao).
Ellos son The Carburetors, una banda de hard rock de Oslo. Definen su
estilo como “Fast Forward Rock’n’Roll”, como una mezcla entre Chuck Berry y
Motorhead. La banda está compuesta por Eddie Guz a la voz,
Stian Krogh y Kai Kidd a las guitarras, King O’Men al bajo, y Chris Nitro a la
batería.
Cuentan con
6 álbumes editados: “Pain is temporary, glory is forever” (2004), “Loud enough
to raise the dead” (2006), “Live – Wild at Heart, Berlin” (2007), “Rock’n’Roll
forever” (2008, y una nueva versión en 2010) y “Laughing in the face of death”
(2015). Así como otros 6 singles editados entre 2002 y 2012.
Por si aún no estás convencido del todo de que tienes que escucharlos,
solo decirte que han compartido escenario con bandas como Judas Priest,
Motörhead, Mötley Crüe o Deep Purple. Y nada más, tan solo esperar tenerlos pronto de vuelta por aquí.
Las anécdotas sobre Lemmy se cuentan por cientos, cada cual más sorprendente que la anterior. Quizá por ese carisma de su frontman, Motorhead es una banda capaz de unir a heavys, punks, y rockeros. Sexo, drogas y rock and roll elevado a su máximo exponente.
Casi 40 años después del lanzamiento de su disco debut, Motorhead saca Bad magic, con un Lemmy bastante débil, a punto de morir. Pero manteniendo la filosofía que siempre pregonó: 'morir encima de un escenario'.
El disco empieza al grito de 'Victory or die', título de la primera canción, y toda una declaración de intenciones. Uno de los mejores y más potentes temas del disco. A continuación, un redoble de Mikkey Dee nos indica que llega 'Thunder and lightning', un tema cargado de potencia y con un estribillo muy pegadizo basado en la repetición del título. El tercer corte es 'Fire storm hotel', en el cual se aprecia una influencia blues sin perder el sonido característico de la banda. Continuamos con 'Shoot out all your lights'. Es un tema rápido, con una batería muy machacona, pero que no se hace pesada. Hay que destacar el estribillo "Fight (fight), fight (fight), we fight alright" con los coros estilo pregunta-respuesta. Sigue 'The Devil', un tema sin mucha velocidad con riffs pesados. El sexto tema es 'Electricity', uno de mis favoritos. Un tema muy potente con la batería a contratempo. A continuación vuelve a ser la batería de Mikkey Dee quien nos da paso a 'Evil Eye'. Un tema al puro estilo Motorhead, con la voz tremendamente grave en el estribillo, y con un break lento antes del solo. La siguiente canción 'Teach them how to bleed' empieza con la guitarra de Phil Campbell en la que hay que destacar el octavador que usa en el solo para dar el efecto sonoro de dos guitarras tocandolo simultaneamente. El noveno corte es 'Till the end'. Se trata de una canción lenta, alejada del resto de canciones. Es una de las mejores del album. Sigue 'Tell me who to kill', devolviendo la fuerza y la potencia del album con un repetitivo riff bastante pegadizo. A continuación, 'Choking on your screams', un tema que ya de por sí no es muy rápido, y que se ralentiza aún más al final. El penúltimo tema es 'When the sky comes looking for you'. Otro de los que más me gustan. Rápido y potente. Fue el primero al que le hicieron videoclip. Cierra el disco una versión del 'Sympathy for the devil' de los Stones, la cual, como dijo el propio Lemmy, es mejor que la original.
Vuelvo a la carga con otro grupo poco conocido. En este caso
no se trata de un grupo asturiano. Ni siquiera se trata de un grupo español. Se
trata de un trío de hijos bastardos del gran Lemmy Kilmister. Ellos son David
Bour (Bajo y voz), Anthony Meyer (Batería), y David Semler (Guitarra), vienen de
Estrasburgo, y se hacen llamar Iron Bastards.
Ya han dado más de 80 conciertos en dos años, en países como
Francia, Alemania, Polonia, Luxemburgo o Italia. No hace falta escuchar más de
un tema para darse cuenta de la potencia que desprenden y de la gran influencia
que tienen de la banda londinense.
Cuentan con dos EP’s, ‘Boogie woogie sessions’ y ‘Wasteland’
(de 5 temas cada uno), publicados en febrero y septiembre de 2014
respectivamente; y con un larga duración, ‘Woogie boogie violence’, en el que
están recogidos los 10 temas de los dos EP’s, 5 temas nuevos, y 3 versiones en
directo de algunas de estas canciones. Este fue publicado en septiembre de
2015.
‘Woogie boogie violence’, al igual que un directo
llamado ‘Keep it fast’ (en el que cuentan con una versión de ‘Overkill’ de
Motorhead), pueden ser escuchados y descargados desde su bandcamp.
Poco más tengo que decir de ellos, tengo claro que están
aquí para quedarse. Y para finalizar, solo me queda esperar que vengan pronto a
hacernos una visita.
Las anécdotas sobre Lemmy se cuentan por cientos, cada cual más sorprendente que la anterior. Quizá por ese carisma de su frontman, Motorhead es una banda capaz de unir a heavys, punks, y rockeros. Sexo, drogas y rock and roll elevado a su máximo exponente.
Casi 40 años después del lanzamiento de su disco debut, Motorhead saca Bad magic, con un Lemmy bastante débil, a punto de morir. Pero manteniendo la filosofía que siempre pregonó: 'morir encima de un escenario'.
El disco empieza al grito de 'Victory or die', título de la primera canción, y toda una declaración de intenciones. Uno de los mejores y más potentes temas del disco. A continuación, un redoble de Mikkey Dee nos indica que llega 'Thunder and lightning', un tema cargado de potencia y con un estribillo muy pegadizo basado en la repetición del título. El tercer corte es 'Fire storm hotel', en el cual se aprecia una influencia blues sin perder el sonido característico de la banda. Continuamos con 'Shoot out all your lights'. Es un tema rápido, con una batería muy machacona, pero que no se hace pesada. Hay que destacar el estribillo "Fight (fight), fight (fight), we fight alright" con los coros estilo pregunta-respuesta. Sigue 'The Devil', un tema sin mucha velocidad con riffs pesados. El sexto tema es 'Electricity', uno de mis favoritos. Un tema muy potente con la batería a contratempo. A continuación vuelve a ser la batería de Mikkey Dee quien nos da paso a 'Evil Eye'. Un tema al puro estilo Motorhead, con la voz tremendamente grave en el estribillo, y con un break lento antes del solo. La siguiente canción 'Teach them how to bleed' empieza con la guitarra de Phil Campbell en la que hay que destacar el octavador que usa en el solo para dar el efecto sonoro de dos guitarras tocandolo simultaneamente. El noveno corte es 'Till the end'. Se trata de una canción lenta, alejada del resto de canciones. Es una de las mejores del album. Sigue 'Tell me who to kill', devolviendo la fuerza y la potencia del album con un repetitivo riff bastante pegadizo. A continuación, 'Choking on your screams', un tema que ya de por sí no es muy rápido, y que se ralentiza aún más al final. El penúltimo tema es 'When the sky comes looking for you'. Otro de los que más me gustan. Rápido y potente. Fue el primero al que le hicieron videoclip. Cierra el disco una versión del 'Sympathy for the devil' de los Stones, la cual, como dijo el propio Lemmy, es mejor que la original.
Las anécdotas sobre Lemmy se cuentan por cientos, cada cual más sorprendente que la anterior. Quizá por ese carisma de su frontman, Motorhead es una banda capaz de unir a heavys, punks, y rockeros. Sexo, drogas y rock and roll elevado a su máximo exponente.
Casi 40 años después del lanzamiento de su disco debut, Motorhead saca Bad magic, con un Lemmy bastante débil, a punto de morir. Pero manteniendo la filosofía que siempre pregonó: 'morir encima de un escenario'.
El disco empieza al grito de 'Victory or die', título de la primera canción, y toda una declaración de intenciones. Uno de los mejores y más potentes temas del disco. A continuación, un redoble de Mikkey Dee nos indica que llega 'Thunder and lightning', un tema cargado de potencia y con un estribillo muy pegadizo basado en la repetición del título. El tercer corte es 'Fire storm hotel', en el cual se aprecia una influencia blues sin perder el sonido característico de la banda. Continuamos con 'Shoot out all your lights'. Es un tema rápido, con una batería muy machacona, pero que no se hace pesada. Hay que destacar el estribillo "Fight (fight), fight (fight), we fight alright" con los coros estilo pregunta-respuesta. Sigue 'The Devil', un tema sin mucha velocidad con riffs pesados. El sexto tema es 'Electricity', uno de mis favoritos. Un tema muy potente con la batería a contratempo. A continuación vuelve a ser la batería de Mikkey Dee quien nos da paso a 'Evil Eye'. Un tema al puro estilo Motorhead, con la voz tremendamente grave en el estribillo, y con un break lento antes del solo. La siguiente canción 'Teach them how to bleed' empieza con la guitarra de Phil Campbell en la que hay que destacar el octavador que usa en el solo para dar el efecto sonoro de dos guitarras tocandolo simultaneamente. El noveno corte es 'Till the end'. Se trata de una canción lenta, alejada del resto de canciones. Es una de las mejores del album. Sigue 'Tell me who to kill', devolviendo la fuerza y la potencia del album con un repetitivo riff bastante pegadizo. A continuación, 'Choking on your screams', un tema que ya de por sí no es muy rápido, y que se ralentiza aún más al final. El penúltimo tema es 'When the sky comes looking for you'. Otro de los que más me gustan. Rápido y potente. Fue el primero al que le hicieron videoclip. Cierra el disco una versión del 'Sympathy for the devil' de los Stones, la cual, como dijo el propio Lemmy, es mejor que la original.
Días tristes para la música. Hace un mes nos dejaba Ian
Fraser ‘Lemmy’ Kilmister, fundador, cantante y bajista de la legendaria banda
de rock Motorhead. No, no era metal ni ninguno de sus derivados, era puro
rock&roll. “We are
Motorhead and we play rock&roll”, rezaba Lemmy al inicio de cada concierto.
Tuve la suerte de poder verlo en el que sería su último concierto en
España, en el Resurrection fest 2015, donde ya se le notaba con problemas de
salud, tocando a una velocidad notablemente más lenta, y abandonando el
escenario en algunas ocasiones, utilizando solos de batería y guitarra, al
igual que el bis, como excusas, pero en el que a pesar de su salud, lo dio
todo. Cientos de anécdotas forman su leyenda: miles de amantes, dos litros de
Jack Daniel’s y tres cajetillas de tabaco al día,.. Pero ellas tendrán su
propia entrada en el blog algún día.
Un día antes, era Stephen Carlton ‘Stevie’ Wright quien nos
abandonaba a los 68 años. El australiano (adoptivo, pues nació en Leeds,
Inglaterra) logró su fama siendo la voz del grupo de rock The Easybeats durante
la década de los 60. No se especificó la causa de su muerte, pero durante su
vida sufrió adicción al alcohol y a otras drogas, así como problemas renales y
hepáticos.
El día de Nochevieja fue Natalie Cole quien tuvo que
dejarnos. La hija del legendario Nat King Cole fallecía a los 65 años tras un
fallo cardíaco. Cantante de jazz y soul, tenía en su haber varios discos de
platino y varios premios Grammy. Destacar su canción ‘Unforgettable’, y sus
innumerables versiones en directo.
Lunes 11 de enero, día gris. Más aún al publicarse el
fallecimiento de David Robert Jones, David Bowie, tras llevar año y medio
luchando contra un cáncer. Tres días antes había cumplido 69 años, y publicado
su último disco ‘Blackstar’. El siempre camaleónico ‘duque blanco’ jugó con
muchos estilos musicales, y colaboró con una gran cantidad de artistas. En 2004
tuvo que ser intervenido por una arteria bloqueada, y desde entonces se alejó en
gran medida de la vida pública, no volviendo a dar ningún gran concierto desde
entonces, realizando tan solo algunas apariciones espontáneas.
El 17 de enero nos dejaba Dale Griffin, batería de Mott the Hoople, banda británica de rock y r&b de finales de los 60 y principios de los 70. Con su álbum debut (el cual incluía una versión instrumental de 'You really got me', de los Kinks) lograron cierta fama, pero los siguientes tres álbumes no fueron tan buenos. Esto provocó que se separaran por un tiempo. David Bowie, el cual era fan de la banda, consiguió que volvieran a los escenarios. Primero les ofreció una canción llamada 'Suffragette City', la cual rechazaron (luego sería él quien la grabaría). Tras el no, les ofreció 'All the young dudes'. Esta la aceptaron, y él se encargó de producirles el álbum al que daba nombre dicha canción. Dos años más tarde giraron por Estados Unidos, siendo teloneados por Queen, Kansas y Aerosmith. Tenía 67 años y luchaba una larga batalla contra el Alzheimer.
Un día mas tarde era Glenn Frey quien se iba a los 67 años aquejado de varias enfermedades. Guitarrista y fundador de los Eagles, también cantaba temas como el clásico 'Hotel California'. Permaneció en la banda hasta 1980, etapa en la que lanzó su carrera en solitario. En 1994 retomó su relación con los Eagles, participando en conciertos y álbumes.
La de la guadaña no descansa, y el 24 de enero le tocaba marcharse a Jimmy Bain. Tenía 68 años, y todo apunta a que el fallecimiento fue debido a un ataque al corazón. Tocó con Rainbow, Ronnie James Dio en solitario, o Phil Lynnot, entre otros. En 2012 tuvo varios problemas con la ley tras ser detenido conduciendo bajo los efectos del alcohol, pero se había desintoxicado, y ahora formaba parte de Last in line, banda que tocaba éxitos de Dio, junto a Vivian Campbell, y Vinnie Apice. Su último concierto fue hace un par de días antes de morir.
Pensaba haber acabado el post hace tiempo, a pesar de tener intención de publicarlo un mes después del fallecimiento de Lemmy, pero me he visto obligado a modificarlo en diferentes ocasiones, por fuerza mayor. Esta vez fue por Colin Vearncombe. El que fuera vocalista de Black nos dejó el 26, justo un mes despúes de Stevie Wright, a los 53 años, tras dos semanas hospitalizado en estado crítico por culpa de un accidente de tráfico. Era conocido por 'Wonderful life', gran éxito de los ochenta.
P.D.: Mención especial también a BB King y a Scott Weiland, los cuales también nos dejaron en 2015.