21 de Septiembre de 1987. Los Hombres G actuaban en la plaza de la catedral en las fiestas de San Mateo (fiestas de Oviedo). Tras 40 minutos de retraso, salieron al escenario. Más de 15.000 personas esperaban ansiosas para ver a David Summers y a sus muchachos. Pero entre todos esos fans de la banda, también había ‘punkies’, ‘jevis’, y ‘rockers’, tres tribus urbanas diferentes, que en aquella época no solían coincidir en demasiados conciertos (por el bien de todos).
Hombres G empezaron a tocar. Unas 20 personas del público les increparon, llegando a lanzarles algunas botellas y piedras. Tras esto, el cantante les insultó desde el escenario, enfureciéndolos más aún. El lanzamiento de cosas aumentó. Sacaron tirachinas, les lanzaron hasta candados. Ante esta situación, a los músicos no les quedó más remedio que abandonar el escenario tras tan solo 9 minutos de actuación.
Tras esto, la banda cargó duramente contra la organización, diciendo que para protegerles tan solo tenían a 8 ó 9 policías municipales sin ningún interés. También dijeron que los causantes de los incidentes 'Eran veinte asesinos con navajas y no vimos ni un policía’ y que si no llegan a retirarse del escenario, habría ocurrido una tragedia.
